5
El
árbol enseño al Hombre hasta la última gota de savia que poseía,
hasta que por fin se cerró con un ligero estremecimiento. El hombre
acompaño al árbol en aquel movimiento lento y pausado, como en una
delicada danza, que hubiera ralentizado el tiempo. Por dentro se
sentía como un pañuelo retorcido y estirado hasta no más dar de
si. Un pañuelo que siempre vio de un color determinado y ahora había
descubierto que no era exactamente como lo recordaba.
Mientras
salía del edificio su alma rebotaba dentro de su ser, como si de un
neutrino salvaje y poderoso se tratase, quisiera recorrer hasta el
último e infinitesimal rincón de su cuerpo. Afloro el Odio, la
pena, la tristeza, los recuerdos, y estos se fueron diluyendo poco a
poco. Por último la culpa, la cual quiso engancharse con poderosos
dientes fue expulsada. Fue desterrada exhalando un largo
suspiro.
Sus
pies pisaban ya el polvo aplastado y comprimido del camino. El camino
del Norte. El Hombre oteo su sinuoso recorrido, que se perdía entre
las elevaciones del terreno. En el cielo el sol era una desvaída
esfera luminosa, cuyos contornos parecían haberse difuminado. El
Hombre se giro para observar el trazado del Sur. Una pequeña nube de
polvo indicaba que alguien venia en esa dirección de forma veloz. El
Hombre espero
Una
simple figura uniformada, se paro delante de él y le entrego un
sobre. El mensajero se marcho por el mismo camino y a la misma
velocidad. El Hombre abrió el sobre y leyó su contenido. Lentamente
se vio transportado de nuevo a aquel maravilloso lugar que amaba…
Estaba
allí, físicamente, delante de ella, sus ojos verdes, su sonrisa
velada, sus amados rizos negros, su fino talle, … y su voz…y
aquel cariño saliendo a raudales…
“Guardián,
siento decirte esto, pero no puedo ser tu Reino. Has de perderte en
los caminos, perdernos ambos, seguir nuestros hilos en la vida, y
diluirnos en el tiempo, hasta que algo nos vuelva a reencontrar”
El
Hombre musito quedas palabras al oído del Reino:
---No
pienso renunciar a ti, haré lo que haga falta hacer. Tú has
encontrado mi camino, y ahora quiero transitarlo contigo. Contra todo
los problemas. Hasta el fin del tiempo y hasta que se apague la luz
del mundo.
“Guardián,
esto es un hasta siempre"
La
imagen se diluyo. La nota que lo había transportado estaba tirada en
el camino. El Sol se ponía en el Horizonte. Un grajo alzo el vuelo
mientras chillaba roncamente. Una ligera brisa empezó a soplar del
sur, levantando el polvo. Olor a coco. Risas en el viento. Manos
invisibles que lo rozaban y brazos intangibles que lo acunaban. Gotas
de lluvia y sal en el camino en un cielo sin nubes. Los últimos
rayos de un sol moribundo refulgieron en sus velados ojos, y la
oscuridad lo envolvió todo. Girándose, dio un paso tras otro, hacia
el Norte.
...
7
Aquellos
enormes ojos castaños de niño miraban sin perder detalle todo lo
que ocurria en la calle. Desde su ventana en lo alto del edificio,
sus ansias de curiosidad intentaban cumplirse sin existo. Hacia mucho
tiempo que aquel trozo de ciudad, el unico que podia ver desde donde
estaba, habia dejado de interesarle.
El
niño queria salir de esa habitacion desde hacia mucho tiempo, pero
Miedo era su carcelero y era un carcelero muy tenaz.
Durante
todos los años desde que tenia uso de razon, su vida se habia
reducido a mirar por aquella gran ventana y ver las vidas de los
demas ajenos a que un pequeño niño los observaba a muchos metros de
altura. Mientras, Miedo lo custodiaba celosamente
Un
dia el Niño tomo la unica decision que le quedaba. Se encaramo a lo
alto del alfeizar y miro abajo. El suelo parecia encontrarse muy
lejos, pero cualquier cosa era mejor que seguir recluido en aquella
habitacion. Casi sin querer dio un paso y se dejo caer,
precipitandose muchos metros hasta el suelo. El golpe contra la dura
superficie fue terrible, un sonoro golpe acompañado de la risa de
Miedo desde lo alto de la habitacion. El Niño conmocionado por el
impacto se quedo muy muy quieto. No tardo en captar la atencion de
los demas que le rodeaban
---Eh
mirad---dijo un tipo de ojos claros a otro que iba con el---Que niño
tan feo y enclenque, de donde habra salido?---pregunto mientras ambos
se acercaban.
---¿estara
enfermo?--- dijo un tipo delgado y con el pelo muy corto---Mirad que
blancucho, me da un poco de asco
---Sí,
si que da asco---dijo un tercero, un tipo grande y gordo---Me dan
ganas de patearlo
---¿Verdad
que si?---dijo el primero---venga dale, es solo una cucaracha
El
tipo gordo se acerco y le propino una patada al Niño, sin mucha
fuerza, aunque lo hizo rodar sobre si mismo. Los otros, haciendo un
corrillo alrededor del Niño, empezaron a golpearle mientras seguian
increpandole
---¡Nunca
llegaras a nada, seras siempre un bicho raro¡---
---Debe
tener una enfermedad, no se te ocurra tocarle---
---Con
esa pinta jamas nadie te querra, moriras solo---
---Me
das asco, ¡asco!
Los
golpes se sucedian uno detras de otro, pero sin embargo eran aquellas
frases cargadas de maldad las que de verdad le herian profunda y
permanentemente. Aquello duro solo un momento aunque para el Niño
parecio durar una eternidad
Cuando
se cansaron de golpearle, le escupieron y se alejaron dejandolo alli
tirado. El frio que le erizaba la piel magullada no era nada
comparado con la gelidez que le atenazaba como garras el alma.
Incorporandose muy lentamente, fue a dar un paso y entonces vio a
Miedo a pocos metros, mostrando sus podridos dientes en una sonrisa
de satisfaccion
---En
tu habitacion estabas seguro, ahora todos te haran daño--- su voz
eran piedras triturando piedras--- Vuelve a tu habitacion y estaras a
salvo
---No---
fue la simple respuesta del Niño
La
sonrisa de Miedo se ensancho mas, como una grieta en la roca
---¿No?,
bonita palabra niño, pero de lo que te va a servir cuando esas otras
personas vengan a por ti.
Fuertes
temblores sacudieron el fragil cuerpo mientras las palabras de Miedo
calaban hasta lo mas hondo de su cuerpo. Forzandose a si msmo, el
Niño dio un paso y luego otro mas. Despacio, muy despacio dio un
rodeo evitando acercandose a Miedo y siguio avanzando
---¿Ese
es tu plan, crio de mierda?--- Su voz sonaba furiosa, llena de ira y
a la vez cargada de burla---¿Ignorarme?¿Durante cuanto tiempo crees
que podras darme la espalda?. Aparecere niño, aparecere una y otra
vez, ¡¡ durante el resto de tu vida !!.---
El
niño sigui avanzando, mientras las lagrimas corrian por sus
mejillas. Al girar en una esquina, vio su reflejo en una superficie
metalica y pulida, y se quedo mirando su reflejo fijamente durante un
instante. Aquellos enormes ojos castaños le devolvieron la mirada.
---Pronto
encontrare un Hogar---se dijo
Dandose
la vuelta, prosiguio el camino arrastrando lentamente los pies
…9
El
camino del Norte tiene otra peculiaridad. Es aveces tan largo que
llega a convertirse en el camino del Sur, siempre que aun se tenga
ánimos de no abandonar su trazado, aquel que persevera puede verse
de forma abrupta recorriendo un camino diferente al que empezó. El
suelo ya no es como polvo de huesos machacados, sino verde y fresco.
El paisaje monótono y gris se torna en explosiones de colores y
formas que arrancan una sonrisa incluso al mas adusto. El viento ya
no es cortante y afilado, sino balsámico y revitalizador a la vez.
Aquel que transita el camino del Sur, lo reconoce rápidamente al
pisarlo, si ya lo recorrió antes. Y por muchos años que pasen sin
hollar sus verdes franjas y por mucho que llegues a olvidar su
recorrido. Al recorrerlo se rememoran todas las veces anteriores.
Es
esta la mayor singularidad del Mundo, y pocos, solo los que llegan a
recorrer los dos caminos, se percatan de que no existen los dos
caminos, que en definitiva es uno solo, y todo de pende de la
dirección en que lo transites. Huelga decir, que mientras la parte
Norte es una dura y fatigosa ascensión, el camino del Sur es un
cómodo y suave descenso. Por esto cuando transitas la parte Norte
necesitas dar lo mejor que tienes dentro, o el marcado gradiente del
camino hara que vagues sin rumbo durante mucho tiempo. Es por ello
que en los peores momentos, debemos ser mejores. Sin embargo el
Camino del Sur, el maravilloso Camino del Sur, puede ser igual de
peligroso. La suave bajada adormece al caminante, le exige menos y
por ende ofrece menos. La relajación puede llevar al sopor, y el
sopor a perder el trazado, lo cual puede ser fatal, ya que perder la
orientación te puede encaminar de nuevo y muy rápidamente al camino
del Norte. Esto solo lo pueden saber aquellos que ya han transitado
varias veces el camino. Es difícil no dejarse llevar por los cantos
de sirena que te transportan a la dejadez la primera vez que se
camina por el Sur.
Por
ello, y en definitiva, cuando transitas el idílico camino, no has de
olvidar que igual que diste lo mejor cuando te lo exigía el tortuoso
camino, para poder mantenerte en el cómodo trazado del Sur, debes
hacer lo mismo. Es esta la mayor lección que ofrece el Camino. La
lección que aprendió el Hombre, la ultima que necesitaba para matar
a Miedo, el cual, se plantaba en medio del camino obstruyendo el paso
al Hombre, al Guardián, al Niño
---Ahora
los tres somos uno----dijo con voz firme---Este es tu fin
…
…
…
…
...
Epilogo
---...¿y
Fin?
Posiblemente
no, ya que nunca hay un fin, porque ¿Quien establece cuando es el
fin y con que criterios lo hace?. Por lo tanto no es esto un fin,
aunque si puede ser un hasta el momento. Ademas muchos querrán saber
si Miedo finalmente murió, si fue destruido y vencido, desterrado a
ese lugar donde nada existe.
Pobres
ilusos
A
Miedo no se le puede vencer, esta es la ultima lección de todas. A
miedo no se le mata y deja de existir, cual rio que se seca o montaña
que se hunde. Es mas, muchas veces miedo se servirá de la creencia
de que ha muerto, para emboscarnos a la primera de cambio.
A
Miedo solo se le puede embridar e intentar aguantar sus salvajes
embates
Siempre
nos acompañara, siempre estará ahi para recordarnos nuestros
fracasos y nuestras perdidas mas sentidas, para recordar todo lo que
pudo ser y nunca fue, y lo mas importante, para que sigamos perdiendo
cosas, y asi El poder seguir alimentándose. Pues, igual que una
voraz tenia, Miedo medra de todos nuestros fallos e intenta que
sigamos encadenandolos para el darse tal apetitoso banquete
Debemos,
en conclusión, alejar de Miedo todo aquello que sea bueno de nuestra
vida, cual zanahoria colgado del palo, para que así Miedo, como el
caballo que la persigue sin nunca alcanzarla, y nosotros a lomos de
él, avancemos con energía por el camino que tendremos que recorrer.